El euro continúa su escalada frente al dólar día a día sin perder fuelle. Es difícil prever los niveles que puede alcanzar la divisa europea si el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos mantienen sus políticas actuales, pero hay algo evidente: en Europa van a pagar el pato los trabajadores. Está claro que la mano de obra de la zona euro se está convirtiendo en la más cara del mundo a causa de la revalorización del euro. La deslocalización de las grandes compañías va a ser cada vez más frecuente. Por otra parte, las empresas pequeñas y medianas de determinados sectores van a tener cada vez más dificultades para competir con productos importados de los países emergentes, y en particular de China.
Al final, será el mercado el que se ajuste al valor real de las cosas. El problema es que lo haga de golpe. Mientras tanto, habrá que confiar en Botín y Zapatero, que dicen que esto marcha bien.





